Maitencillo · Puchuncaví · Región de Valparaíso
Playa El Abanico, los acantilados de Quirilluca, gastronomía a pasos y escapadas cortas a Zapallar y Cachagua. Lo que hacen nuestros huéspedes.
Maitencillo es un balneario de la comuna de Puchuncaví, en la Región de Valparaíso, a unos 160 km de Santiago. Tiene la ventaja de ser lo bastante chico para recorrerlo caminando y lo bastante conectado para usarlo como base y salir a conocer el resto del litoral norte. Esta es la guía que le pasamos a los huéspedes que llegan sin plan.
El Abanico es una de las playas más protegidas de Maitencillo: las olas rompen lejos de la orilla, lo que la vuelve la preferida de las familias con niños y de quienes se inician en el surf. Está a pasos del terreno —se llega caminando desde cualquiera de las cuatro cabañas— y es, junto con la ubicación, lo que los huéspedes califican mejor: 5.0 en ubicación de forma consistente.
El Abanico es un buen lugar para dar los primeros pasos sobre la tabla, justamente porque el oleaje llega ya quebrado a la orilla. Y Maitencillo es conocido entre los kitesurfistas por su viento — Gian Marco, el anfitrión, es kitesurfista y conoce la zona como pocos: si vienes a eso, pregúntale por las condiciones antes de armar el viaje.
A poca distancia está el sector de Quirilluca, con acantilados sobre el mar y caminatas por el borde costero. Es el panorama de la mañana o del atardecer para quien quiere estirar las piernas y ver la costa desde arriba, sin subirse al auto por mucho rato.
Se camina a los mejores restaurantes de la zona desde el terreno: esa cercanía es una de las razones por las que la ubicación aparece siempre en las reseñas. Los seis locales de la Avenida del Mar que verificamos operando están en dónde comer en Maitencillo. En el Lodge cada alojamiento tiene cocina equipada y parrilla con utensilios de asado, así que la otra mitad del plan gastronómico es hacer un asado en la terraza mirando el mar.
Hacia el norte, por el borde costero, están Cachagua y Zapallar: dos balnearios clásicos del litoral central que se visitan en el día — a 12,1 y 14,7 km por la ruta costera. Son la escapada típica de los huéspedes que se quedan varias noches y quieren cambiar de playa sin cambiar de base.
Buena parte de lo que hace la estadía pasa dentro del Lodge. Por detrás del terreno sube una escalera hacia un cerro privado con bosque de pinos, desde donde se ve toda la playa Abanico de una vez: es el mejor punto para el café de la mañana y para el atardecer después de la playa. Abajo están las terrazas, las parrillas y —en la casa principal— una chimenea de piedra a leña para las noches frías. El acceso al cerro es para los huéspedes de cualquiera de las cuatro unidades.
La temporada alta va del 15 de diciembre al 28 de febrero: es el período de playa, con los mínimos de estadía más largos —cinco noches en las casas, dos en el domo, una en la tiny house—. Fuera de esas fechas Maitencillo cambia de carácter: menos gente, topes de precio más bajos, mínimos de dos noches y el tipo de fin de semana en que la chimenea de la casa principal tiene más sentido que la playa — lo contamos entero en Maitencillo fuera de temporada. Las fechas con nombre propio tienen guía aparte: Fiestas Patrias 2026 y el verano 2027. Los acantilados, las caminatas y el cerro funcionan todo el año.
En el terreno hay cuatro alojamientos: la casa principal para hasta 6 personas, la casa de 7 con suite y dos baños, un domo para dos con vista al mar y una tiny house desde $60.000 la noche. La comparación completa está en cabañas en Maitencillo, y si vienes desde la capital, en cómo llegar desde Santiago está el detalle de las rutas.
Elige tus fechas y envía la solicitud sin costo, directo con el anfitrión.